Santa Cristina es un lugar privilegiado en el corazón del Pirineo para los que buscan placeres y experiencias únicos.

Un lugar pensado para que el viajero sienta la tranquilidad y serenidad que da la naturaleza.


 

Entre Canfranc y Candanchú, Pirineo aragonés, Huesca, a la vera del río Aragón, en el Camino de Santiago, comunicado con Francia a través del Parque Nacional de los Pirineos, junto a las estaciones de esquí de Candanchú-Astún y Le Somport, y a pocos kilómetros de Jaca… 

...un hotel de montaña pensado para disfrutar de la naturaleza.

 

Gimnasio con máquinas de ejercicios cardiovasculares de acceso gratuito.

Aparcamiento público exterior gratuito frente al hotel.

Bar-cafetería y la mejor terraza panorámica del valle.

Salas de estar, billar y futbolín.

Y si lo que busca es un lugar para sus reuniones, presentaciones, jornadas de trabajo o convenciones, Santa Cristina es el lugar perfecto.

 

Si buscas un lugar para sus reuniones, presentaciones, jornadas de trabajo o convenciones, Santa Cristina es el lugar perfecto para tomar decisiones desde la calma y serenidad que proporciona la ubicación en plena naturaleza.

Le ofrecemos un servicio de restauración personalizado, sólo díganos lo que necesita. Galería de fotos.

Solicite información en comercial@santacristina.es

 

 

El edificio de montaña que hoy alberga al Hotel Santa Cristina fue construido a finales del siglo XIX como Aduana del Cuerpo de Carabineros, a 1.300 metros de altitud y a 5 Km. del Col de Somport, paso fronterizo a Francia por el Pirineo aragonés. 

 

 

 

 


El nombre de Santa Cristina viene del antiguo monasterio de Santa Cristina de Somport del siglo XI, cuyas ruinas están a 4 Km. del hotel, en Candanchú. Este monasterio llegó a ser uno de los tres hospitales-albergues de peregrinos más importantes de la cristiandad y atendía a los peregrinos del Camino de Santiago que llegaban de Oloron (Francia).

 

El edificio se transformó en hotel en 1991 y en 2006 se realizó una reforma integral de instalaciones, servicios y equipamientos que incorporó el Petit Spa, el restaurante El Boj, la terraza y mirador y la decoración única de Vicente García Plana. El proyecto estuvo dirigido por el arquitecto Ignacio Arzubialde.

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